Si las estadísticas no falllan, a lo largo del día de hoy cumpliremos 10.000 visitas. Se dice pronto. Pero la verdad, cuando Wao y yo pensamos en verano en poner este blog en marcha nunca se nos pasó por la cabeza conseguir una cosa así. No, nos estamos forrando con esto (de hecho nos cuesta tiempo y dinero) pero la rentabilidad interior que nos proporciona es inmensa. El “obligarnos” a parar 10 minutos al día para escuchar una canción y dejar unas letras a modo de diario no tiene precio.

No es plan de hacer balance, pues ya tocará el turno cuando cumplamos un año, pero si estamos más o menos en el ecuador, la experiencia no puede ser más enriquecedora.

Precisamente de ese enriquecimiento -musical, claro- os iba a hablar. Porque con las lógicas salvedades, nuestra única intención es difundir música. Quizá hayas llegado aquí tirando de buscador… o quizá salgas de aquí buscando más de un grupo que no conocías.

Precisamente de ese enriquecimiento -musical, claro- nació este blog. De un enriquecimiento que, el auténtico melómano de este blog, compartió conmigo. Aunque la mezcla de nuestros pareceres, a veces distantes, es lo que más fuerza ha dado a este rinconcito.

Precisamente de ese enriquicimiento -musical, claro- conocí al grupo protagonista del tema de hoy y que ya lo ha sido de este blog en otras cuantiosas ocasiones. El grupo que, probablemente, más haya unido dos perspectivas musicales enfrentadas en muchísimos puntos, cercanas en otros tantos, y totalmente coincidente con Maynard James Keenan y su banda.

Precisamente de ese enriquecimiento -musical, claro- surgieron viajes, borracheras, conciertos, y almuerzos donde el discurrir de nuevos grupos era constante. Cada día algo nuevo, fuera de un estilo o de otro. Un trío de locos (zarigüeya, ya te vale) que comían spaghettis (y chapatas vegetales) con una litrona y un discman.

Ese enriquecimiento -musical, claro- del que os hablo, nos hizo crecer tanto, nos abrió tanto los ojos, que lo que nos ha dejado de rédito no podría resumirse ni en diez mil días.

Tool - 10,000 Days

Listen to the tales and romanticize,
How we’d follow the path of the hero.
Boast about the day when the rivers overrun.
How we rise to the height of our halo.

Listen to the tales as we all rationalize
Our way into the arms of the savior,
Feigning all the trials and the tribulations;
None of us have actually been there.
Not like you.

Ignorant siblings in the congregation
Gather around spewing sympathy,
Spare me.
None of them can even hold a candle up to you.
Blinded by choice, these hypocrites won’t see.

But, enough about the collective Judas.
Who could deny you were the one who
Illuminated your little piece of the divine?

And this little light of mine, a gift you passed on to me;
I’m gonna let it shine to guide you safely on your way,
Your way home …

Oh, what are they going to do when the lights go down
Without you to guide them all to Zion?
What are they going to do when the rivers overrun
Other than tremble incessantly?

High is the way, but all eyes are upon the ground.
You were the light and the way they’ll only read about.
I only pray, Heaven knows when to lift you out.
Ten thousand days in the fire is long enough;
You’re going home.

You’re the only one who can hold your head up high,
Shake your fists at the gates saying:
“I’ve come home now!
Fetch me the spirit, the son, and the father.
Tell them their pillar of faith has ascended.
It’s time now!
My time now!
Give me my, give me my wings!”

You are the light and way that they will only read about.

Set as I am in my ways and my arrogance,
(With the) burden of proof tossed upon the believers.
You were my witness, my eyes, my evidence,
Judith Marie, unconditional one.

Daylight dims leaving cold fluorescents.
Difficult to see you in this light.
Please forgive this bold suggestion, but
Should you see your Maker’s face tonight,
Look Him in the eye, look Him in the eye, and tell Him:
“I never lived a lie, never took a life, but surely saved one.
Hallelujah, it’s time for you to bring me home.”