Debo estar atravesando una extraña fase recesiva, o un síndrome tardío de Peter Pan o, sencillamente, estoy peor de lo mío. El caso es que en estos últimos días tumultuosos en los que la incertidumbre domina mi presente y futuro no hago más que mirar atrás para recuperar viejos mitos.

Quizás es todo cuestión de recorrer lo andado para volver al cruce de caminos en el que tomé el sendero equivocado que ahora me trae de cabeza. Afortunadamente, son sólo cuestiones profesionales que, como todo en esta jodida profesión, son cíclicas. Unos días eres importantísimo y otros prescindible… y el objetivo es que lo segundo no prevalezca sobre lo primero.

El caso es que ando ahí, melancólico perdido. Me descubro cantando a voz en grito en el coche cuando conduzco sólo. Empiezo a perder la pasión por ciertos proyectos enquilosados y me doy cuenta de que lo que me apetece es retomar asuntos pendientes. Gente que se quedó en mi camino, quizá en ese cruce, historias que abandoné… y hasta series, películas, libros y videjuegos que nunca acabé.

Quizás sea el peso de las cuentas pendientes. Quizás, la condena por dejadez. Quizás, fruto de la pereza. O sencillamente, aspereza.

Vuelvo 20 años atrás y me veo una tarde de domingo cualquiera (y que alguien me corrija si no era los domingos) viendo, sentado en el suelo de la que fue mi primera casa, Si lo sé no vengo. Por entonces, Jordi Hurtado ya era presentador, tenía los mismos tics, usaba las mismas expresiones y diría que ni siquiera ha envejecido. Por entonces, había un duo pastelosín que componían Álex y Christina. Alex, en esos cruces, tomó el camino de la música más “profesionalizada” y Christina se dio a la aventura y pasó a ser Christina Rosenvinge. Una rubia de tez clara, voz melodiosa y cara de inocente pícara.

Y hoy, en ese recorrer senderos perdidos, me he descubierto haciéndome con los discos de Christina (ya Rosenvinge) por aquello de saber qué pasó con ella, con su música y conmigo.

Sí, lo sé, estoy fatal de lo mío, y peor que puedo acabar. Pero necesitaba soltarlo en algún sitio.

Alex y Christina - Alex y Christina

No soy mas que tú, tus fantasías
Tantas veces soñaste que se hizo realidad
Pero lo que tú, tú no sabías es que los sueños no se pueden dominar

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

Y yo soy capaz de entrar en tus sueños
de volver por el cielo y caminar sobre el mar
Y de pronto hacerme de carne y hueso para que tú me puedas acariciar

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

Cuando crees que me ves….

Si tal vez tú traes alguna invitada
si se pone pesada y no te deja en paz
una mano helada sobre la espalda, un par de trucos y no vuelve más

papa pam, papapam…

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

papapam…
quieres ir tras de mi pobrecito de ti, no me puedes atrapar