Anda España revuelta por un tipo. Los medios no paran de dar noticias en torno a él y su agresión a una menor ecuatoriana en el metro de Barcelona. Distintos medios de comuniación ya lo han tachado de racista, xenófobo… El circo mediático está montado. La fuerza de una imagen vuelve a ser juez y parte para decidir de qué se habla en los bares, en las oficinas y hasta en la obra.

De momento, este individuo sigue libre porque a la Juez le ha llegado fuera de hora la petición del fiscal para que procedieran a la detención del agresor. Hay fotos de él tomándose unas cañas en un bar (como la que acompaña este texto) en la que no parece demasiado preocupado por sus actos. Actos, de los que dice no recordar nada y de los que afirma estar avergonzado (ejem) como ha manifestado a varios medios audiovisuales para los que ha realizado declaraciones en la puerta de la tasca, mientras que la chica ha dado su respuesta afirmando con rotundidad que el agresor no puede excusarse en una borrachera inexistente.

Con dos cojones. Hablemos en los bares. El centro de reunión social de este país desmembrado, la España de las autonomías, sin pies ni cabeza, ni tanto ni tan calvos. La oposición de los polos, la radicalización de las partes empieza por momentos a ser preocupantes. Por un lado el hombre de la Z, por otro… “el otro” (y hagan ustedes las lecturas que quieran) y en medio tú y yo, curritos de a pie, pagando alquiler, hipoteca, letra del coche, seguro y la madre que nos parió. Y con nosotros ellos. De todos los tipos y colores. Buenos y malos. Como los de aquí. Ricos y pobres. Como los de aquí. Altos, bajos, gordos, flacos, guapas, guapos… Como los de aquí.

Pero la radicalización de las posturas hace que ocurran como estas. Aunque hasta que no vemos imágenes de esta calaña no nos damos cuenta de que la emigración empieza a suponer un problema para ciertos sectores de la sociedad que ven en el emigrante un rival en la lucha por la supervivencia en una sociedad cada vez más competitiva.

Permítanme que me acuerde de los Celtas Cortos y de El Emigrante. Échenle un óido al tema, y un ojito a la letra… Tan “sólo” han pasado 11 años desde que se lanzó el “En estos días inciertos en que vivir es un arte” que contenía la canción del día… y es jodidamente triste que involucionemos en cuestiones esta.

Celtas Cortos - En estos das inciertos...

Esta es la vida del emigrante
del vagabundo del sueño errante.
Coge tu vida en tu pañuelo
con tu pobreza tira pa´lante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
y la justicia te maltrata sin piedad.
Todos hermanos. Todos farsantes
hacen mentiras con las verdades
buscas trabajo y tienes hambre
pero no hay sitio pal emigrante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.
La tierra de occidente, ya no tiene vergüenza,
arrasa nuestra tierra, nos roba la riqueza
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
¡Qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
¡qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.
Somos distintos, somos iguales.
Pero en la calle nadie lo sabe.
Pan para todos. Tenemos hambre.
Pero los ricos no lo comparten.
Somos distintos
somos iguales