Nuevo lunes, nueva semana… Sin ganas de mucho, por no decir de nada, la verdad. Llevo unos días melancólicos que no me aguanto. Debe ser el calor reinante, el hastío y la nula motivación que me acompaña en estas horas de hastío. Uno se levanta, y cual Miguel Caiceo, no tiene ganas ná más que de morirse. Déjemoslo sólo en que la reentrada no ha sido positiva.

En fin, que hoy me apetece hablar de un personaje, en su más amplia definición. Un hombre que de vez en cuando me recuerda que he de estar pendiente del más acá… que últimamente lo tengo un poco abandonado. Y anoche me estuvo deseando suertecita. Una y otra vez, sin que nos conozcamos de nada, aunque a mí me parezca que lo conozco de toda la vida. Solemos estar de acuerdo hasta en las patochadas y fantasmadas, este Bunbury y yo. Un artista, de los pies a la cabeza, aunque a ti que lees esto lo mismo te parece un payaso descomunal.

Ansío el 20 de octubre. Hasta entonces, que te vaya bonito, Bunbury, y Que tengas suertecita.

Bunbury - Viaje a ninguna parte

Que tengas suertecita,
que te conceda la vida, cada día, lo que mereces.
Que no te falte de nada, que no te de la espalda, la esperanza.
Que encuentres el buen camino, que sea el tuyo y no el mío
y si es el mismo, enséñamelo.

Que no hagas caso de aduladores,
que no te fíes de los vencedores,
ganando competiciones, elecciones y popularidad.

Que tengas suertecita., Que tengas suertecita.

Que no te falte capacidad,
para discernir el más acá del confuso más allá, que es realidad aparte.
Que no pierdas más el tiempo, que ser el rico del cementerio,
no es buen invento y es peor epitafio.
Que no te falte esa canción, que repare tu corazón,
en el momento peor, que hayas conocido.

Que tengas suertecita, Que tengas suertecita,
Que tengas suertecita, Que tengas suertecita.
Que tengas suertecita, Que tengas suertecita,
Que tengas suertecita, Que tengas suertecita.